Esta tarde, a las 18:00 horas, cierra la III Cumbre Mundial de Regiones en su camino de respuestas al Cambio Climático, que se lleva a cabo desde el pasado 20 de abril en el hotel Radisson.
En esta última jornada los temas a tratar serán la gestión costera – con la participación del ex intendente de Maldonado, Oscar de los Santos-, la energía y los modelos de producción y consumo como base de los problemas ambientales – con la participación del Intendente de Tacuarembó, Julio Cardozo-, las finanzas de carbono y la cooperación inter- regional – con la participación del Director General de Políticas Ambientales y Sostenibilidad de Cataluña, España, Frederic Ximeno- y los recursos hídricos, el acceso al agua potable y al saneamiento.
Ayer, fue la primera jornada de conferencias de la tercera Cumbre Mundial de Regiones sobre el Cambio Climático, el proyecto piloto de enfoque territorial, adaptación y mitigación del fenómeno que ya se ensaya por primera vez en Uruguay.
Los ex intendentes de Montevideo y Canelones, Ricardo Ehrlich y Marcos Carámbula, presentaron algunos avances del proyecto de aproximación territorial para control de la acción del cambio climático que desde septiembre de 2009 desarrollan dentro de la iniciativa Agenda Metropolitana y con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El proceso TACC (en inglés “Territorial Approach to Climate Change”) nació en la pasada cumbre de regiones de Saint Malo (2008). Su objetivo es mitigar los efectos que contribuyen al cambio climático y los que genera. También estudia las posibilidades de adaptación de las regiones a las consecuencias que ya tiene este fenómeno ambiental en todo el mundo.
“Lo que pensamos es que para mitigar y adaptarse al cambio climático debe haber una retroalimentación entre lo local y lo subnacional con lo nacional. Reconocemos que entre el 50% y el 80% de las emisiones que aumentan el efecto invernadero están en ámbitos subnacionales”, señaló Paula Caballero, representante de PNUD.
El TACC, un proceso en el que Uruguay es pionero, ya que aquí se está desarrollando el primer plan piloto, opera en base a dos procesos: el de sensibilización y el de desarrollo de planes territoriales que, según Caballero, es participativo e incluye a todos los niveles de la sociedad y ayudará a cambiar el paradigma del contraataque al cambio climático a nivel global, señaló Caballero.
Uno de los aspectos clave que tiene el TACC es la posibilidad de realizar diagnósticos y perfiles climáticos que permitirán tomar medidas con varios años de anticipación.
Estos perfiles se realizan gracias a los recursos de información que provean cada una de las áreas (en este caso, cada departamento) y son apoyados por recursos científicos y de conocimiento que aporta el PNUD, como por ejemplo el centro de imágenes satelitales, soporte técnico y capacitación ClimSAT, ubicado en Francia.
Lo que se intenta es la proyección de escenarios posibles a 50 y 100 años para prever las consecuencias del cambio climático según las acciones que se desarrollen. Hay escenarios de temperatura, vientos y precipitaciones en modo “business as usual” -es decir, sin asistencia- y otros realizados en función de las ayudas que se puedan recibir para estas políticas.
Una vez definidos los problemas a resolver, el PNUD también asiste en la selección de proyectos, políticas de inversión y el acceso al dinero para financiar estas políticas.
Entre unas 10 y 50 regiones similares a la cuenca comprendida por Montevideo, San José y Canelones serán apoyadas por Naciones Unidas. El piloto estrenado en Uruguay recién está comenzando a implementarse en países como Albania, Argelia, Colombia, Etiopía, Perú, Senegal y Uganda.
En la región ya se están realizando la recolección de datos de problemáticas como la vulnerabilidad de los recursos hídricos y ecosistemas, la seguridad alimentaria, exposición de zonas costeras, productores afectados y la emisión de gases, que tienen en esta cuenca una intensidad muy superior a la del resto del país.



